(MEZZOSOPRANO) Cierro los ojos y tengo 22 años. Audiciono para Ana D’Anna y Carlos Calleja. Meses después me llaman y me dan la buena nueva: mi debut profesional será en unos meses. Qué alegría y emoción imposibles de describir. Y aquel día fue el punto de partida. Juventus Lyrica me ha conocido feliz, ansiosa, de viaje, de mal humor, enferma, como estudiante, como esposa y como profesional. Resumir diez años no es sencillo, pero puedo intentarlo. Comprendí que no es una tarea simple saber que seremos cada vez más “hijos”, pero todo cobra otro relieve cuando uno entiende que en ese crecer está el quid de la cuestión. En crecer nosotros y en permitir que otros crezcan. Porque siempre es mejor hacerlo acompañados. No sabernos únicos, pero sí irrepetibles. Aprendí que cantar y trabajar parecen la misma cosa, pero no lo son. Que todo desafío, si se encara como una búsqueda artística genuina, nunca puede fracasar. Que del compañero menos esperado surge un amigo o un aprendizaje inolvidable. Juventus Lyrica se renueva con el amor de quienes trabajan allí desde hace quince años, quienes han pasado brevemente y quienes nunca dejaremos de volver, porque cierro los ojos y todavía tengo 22 años y no me olvido de nada. Gracias.