Luego del éxito de La flauta mágica, nominada al premio ACE como mejor infantil 2016, Y de La Cenicienta (2017), Fundación Konex y Juventus Lyrica nuevamente emprenden un viaje fantástico para llevar a los más chicos al mundo de la ópera. Fígaro, uno de los personajes más famosos de la ópera, que trascendió el género lírico, junto a la música hiperconocida, pegadiza y divertida de Rossini, ahora llega al escenario de Ciudad Cultural Konex: El barbero de Sevilla, en español y con adaptación y puesta en escena de María Jaunarena, dirección musical de Hernán Sánchez Arteaga y escenografía e iluminación de Gonzalo Córdova.

 

DIJO LA PRENSA

“Risas, telento y diversión… Una auténtica fiesta operística en el Konex. Muy buena.” Juan Garff. Diario La Nación

“Con magistral habilidad, la adaptación de María Jaunarena es simplemente exquisita. Hay que irse aplaudiendo y contento.” Fernando Johann – Geo Teatral

“El Fígaro más divertido” – Minuto 1

Entrevista a María Jaunarena en diario Clarín por Juanjo Santillán

DIJO EL PÚBLICO

“Muy buena adaptación.” Gladis Gribbell
“Excelente.” Juan Ignacio Ojeda
Maravillosa puesta. ¡Fígaro nos hizo reír mucho!” Belén Bruno
“Mi hija y sus amigas la disfrutaron muchísimo. Gracias por acercar a los chicos a la ópera.” Carla Ottonello
“Un espectáculo simplemente genial, tanto para chicos como para los adultos.” Cynthia Alfonso
“Hermoso espectáculo donde los chicos y grandes se divierten.” Norma Abella
“Maravilloso espectáculo en todos los sentidos: adaptación, escenografía, vestuario, música.” Mónica Moldes

EL BARBERO DE SEVILLA, EN PALABRAS DE SU DIRECTORA

Barbero de Sevilla-406El barbero de Sevilla es una de las óperas más famosas y queridas. Es una comedia de enredos basada en la primera parte de la descomunal trilogía teatral de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, escritor francés contemporáneo de Mozart, que utilizó el humor como “arma de guerra”. Y demostró su eficacia. En El barbero de Sevilla –la primera de las tres obras que narran la historia del personaje– están los cimientos de su obra maestra: Las bodas de Fígaro, una comedia mordaz centrada en las desigualdades sociales y una denuncia implacable
contra la nobleza de aquel entonces. Tanto es así que al decir del propio Napoleón Bonaparte, no fue la toma de la Bastilla lo que originó la Revolución Francesa, sino nada más ni nada menos que el Fígaro de Beaumarchais, ese barbero descarado que en el escenario les decía a condes y condesas lo que nadie se animaba a decir en la vida real.

Cuenta Beaumarchais en una carta que a la salida de una de las funciones del El barbero de Sevilla –cuando todavía no era una ópera sino una obra de teatro– una mujer lo increpó y le dijo: “¿Por qué no ha hecho usted con ella una ópera cómica? No cabe duda de que su obra es de un género que requiere música”. “Quizá tenga razón, señora –respondió él–, pero nuestra música no ha salido aún del período inicial de música de canción. Para emplearla seriamente en el teatro habría que aguardar a que solo se cante para hablar, a que nuestros músicos se acerquen a la Naturaleza y a que la música deje de repetirse indefinidamente (…) lo que mata el interés y revela un insoportable vacío de ideas”. Pronto la profecía de la señora habría de cumplirse. En 1785 Mozart puso su monumental talento al servicio de Las bodas de Fígaro y Rossini, casi cien años después, hizo lo suyo con El barbero de Sevilla. Efectivamente, un austríaco y un italiano pudieron poner corcheas, semicorcheas y silencios a las palabras de Beaumarchais, que no encontraba entre sus músicos franceses alguien que lo sacara del sopor y supiera interpretar su impronta ácida y certera

Barbero de Sevilla-319Para El barbero de Sevilla, la más liviana de las tres comedias, tal vez no haya mejor amalgama con un compositor como con Rossini, un músico que manejó el humor a la perfección y pudo acercarse a la naturaleza, con esa capacidad para componer las rabietas de sus personajes, sus ilusiones, esas risas interminables y hasta los mismos fenómenos meteorológicos (como las tormentas que adora y que abundan en todas sus obras).

Nosotros, el equipo de trabajo de este espectáculo, también intentamos acercarnos a esa naturaleza que tanto pedía Beaumarchais. La buscamos en todo momento a través del trabajo actoral que abordamos con los cantantes, y en mi caso personal, también a través de la adaptación del libreto, escuchando el vocabulario que los chicos manejan y apuntando a producir algo que sea genuino en el escenario, que suceda realmente –de la misma manera que sucede el sonido acústico, sin artificios de ningún tipo– para tender un puente en el abismo generacional que hay hoy entre la música clásica y lo que les interesa a nuestros hijos. Nuestro objetivo es convertirnos precisamente en un vehículo, para que ellos también puedan disfrutar de una de las partituras más queridas, divertidas y festejadas de todos los tiempos. Y, sobre todo, para que puedan participar de esa manera, de un contenido que nos atraviesa culturalmente desde hace más de dos siglos y que tiene la potencial e inapreciable virtud de levantar el horizonte  emocional e intelectual al que miramos, disparando, si tenemos suerte, una pregunta inspiradora que les abra una puerta más a la propia creatividad, que aguarda siempre a ser llamada.

FICHA TÉCNICA

Música: Gioacchino Rossini | Libreto: Libreto original en italiano de Cesare Sterbini, basado en la novela de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais. Estrenada en Roma el 20 de enero de 1816.

Dirección escénica: María Jaunarena | Dirección musical: Hernán Sánchez Arteaga
Adaptación y versión en español: María Jaunarena | Adaptación musical: Hernán Sánchez Arteaga
Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova | Vestuario: María Jauanarena

Elenco: Fígaro – Conde de Almaviva – Bártolo – Rosina – Berta – Basilio

Coro: tenores y bajos

Orquesta
Violines, viola, cellos, contrabajo, flauta, fagot, clarinete, trompeta, piano, guitarra, percusión, efectos sonoros

 

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